Historia completa
Dos años después de la primera película, Blade descubre que Whistler no murió: Frost lo convirtió en vampiro y lo tienen encerrado. Blade lo encuentra en un tanque en Praga y lo cura con un tratamiento de sangre. Whistler vuelve desconfiado, y la convivencia se pone tensa con Scud, el joven técnico que ahora ayuda a Blade con las armas.
El mundo de los vampiros enfrenta una amenaza nueva: los Segadores. Son mutantes nacidos de un virus. Tienen la mandíbula abierta en tres partes, un hambre que nunca termina y muerden tanto a humanos como a vampiros, convirtiéndolos a todos en Segadores. El primero es Jared Nomak. El señor vampiro Eli Damaskinos propone una tregua: Blade va a liderar el Bloodpack, una tropa de élite de vampiros entrenada para matarlo. En el equipo están Nyssa, hija de Damaskinos, y el grandote Reinhardt.
La cacería empieza en un club de vampiros y sigue por las alcantarillas de Praga. Descubren que los Segadores son inmunes a casi todo, incluidos el ajo y la plata. Solo funciona la luz del sol, y su corazón está protegido por una capa de hueso que solo se atraviesa por el costado. Varios miembros del Bloodpack mueren o se infectan en el nido. Nomak encuentra a Blade y le propone una alianza contra los vampiros, pero él se niega.
Entonces llega el giro. Damaskinos creó a los Segadores a propósito, buscando un vampiro inmune al sol. Nomak es su hijo, un experimento fallido. Scud resulta ser un espía de los vampiros, y Blade lo hace volar. Reinhardt traiciona al equipo y Blade es capturado, para que Damaskinos estudie su sangre. Nyssa, que se acercó a Blade, descubre la verdad y queda dividida.
Whistler libera a Blade, que se recupera sumergiéndose en una piscina de sangre. Parte a Reinhardt en dos y se abre camino hasta el laboratorio. Nomak llega antes y mata a su padre. Nyssa, mordida por su hermano, está condenada. Blade pelea con Nomak hasta que el Segador se clava su propia espada en el punto débil del pecho y muere. Nyssa pide ver el amanecer todavía como vampira, y Blade la saca al exterior, donde ella se vuelve ceniza en sus brazos. En el epílogo, en Londres, Blade ajusta cuentas con uno de los hombres de Damaskinos que había escapado.

