El chico de Brantford
En 1969, Alan recibe golpes de los bravucones y vive con miedo de decepcionar a su padre, Sam Parrish. Huyendo de los chicos, oye tambores en una obra y desentierra un juego de mesa llamado Jumanji.
Ese mismo día, Alan deja un prototipo de tenis en la banda de la fábrica, la máquina se descompone y el empleado Carl Bentley carga con la culpa y pierde el trabajo. En la noche discute con su padre, que quiere mandarlo a un internado, y piensa en huir de casa.