Condenado y contratado
Mikael pierde el juicio por difamación que le hizo el financista Wennerström y es condenado a prisión. Antes de cumplir la condena, Henrik Vanger lo llama para averiguar qué pasó con su sobrina Harriet, desaparecida en 1966. Un mensaje anónimo explica los números del diario de Harriet; Mikael rastrea a quien lo envió y encuentra a Lisbeth. Juntos vinculan la desaparición con mujeres asesinadas. La pista de las víctimas judías lo lleva a la casa de Harald Vanger, y es Martin quien lo saca de allí, solo para encerrarlo en su propio sótano. Lisbeth lo salva. Con las pruebas que ella consigue, Mikael publica el reportaje que hunde a Wennerström.