Derribado
Nadie en Berk ha visto de cerca a un Furia Nocturna, hasta que Hipo derriba a uno con su lanzador. El dragón sobrevive, pero pierde la mitad de la aleta de la cola y ya no puede volar.
Hipo no se atreve a matarlo y vuelve cada día con pescado. Poco a poco, el animal lo deja acercarse. Hipo le fabrica una aleta artificial que necesita un jinete para funcionar, y los dos aprenden a volar juntos. En la batalla contra la reina de los dragones, Chimuelo salva a Hipo de las llamas. Al final, a los dos les falta una pieza: a él la cola, a Hipo la pierna.