Un año después
Sidney todavía sufre por el asesinato de su madre, Maureen, cuando Ghostface la llama. Sospecha de su novio, Billy, después de que él aparece por la ventana justo tras el ataque. En la fiesta en casa de Stu, todo sale a la luz: Billy y Stu son los asesinos y mataron a Maureen. Sidney se defiende, le tira un televisor en la cabeza a Stu y le da el tiro final a Billy.