El hangar
Nueve meses después de la llegada de las criaturas, Sebastián y su hija, Anna, se unen a unos sobrevivientes escondidos en un hangar de autobuses. Anda con venda como los demás, y nadie sospecha. Dice que sabe dónde encontrar generadores. A la mañana siguiente, lleva al grupo en el autobús, lo choca y les quita las vendas a todos. Uno a uno, abren los ojos y se matan.
Sebastián mira a las criaturas y no le pasa nada. Es inmune. La Anna que lo acompaña es una visión, y lo felicita por haber "salvado" a esa gente y le pide que encuentre a las "ovejas perdidas".