La fiesta que llamó a los Bergens
Veinte años después de la huida, Poppy organiza una fiesta gigante para recordar el día en que los Trolls escaparon. Los fuegos artificiales delatan la aldea, y la Cocinera secuestra a sus amigos. Poppy sale a rescatarlos y se lleva a Branch, que solo quería escapar de su búnker. En el viaje, ayuda a Bridget a encontrar valor y ve a Creek entregar a los amigos. Cuando todos se ponen grises, es Branch quien devuelve los colores. Poppy convence a Bergens y Trolls de llevarse bien y se vuelve reina.