El frío y calculador
Finch es el intelectual del grupo, más viejo de espíritu que sus compañeros. Para ganar fama, le paga a Jessica para que difunda rumores sobre él, y funciona. La fama dura poco: Stifler le pone laxante en el café y lo expone ante toda la escuela. En el baile, Finch entiende que el pacto es una presión tonta. En la fiesta posterior se acerca a la madre de Stifler, y Stifler los encuentra juntos y se desmaya. Termina la película con aire de quien sabía lo que hacía. Es el primero en decir que no le ve sentido a cumplir el pacto solo por presión, y mantiene esa postura hasta el baile.