La casa de los Perron
En 1971, Lorraine todavía carga las secuelas de un exorcismo reciente que la afectó. Aun así, acepta el caso de los Perron. En la casa, siente la presencia de la bruja Bathsheba y ve lo que pasó allí.
Cuando Carolyn Perron es poseída, Lorraine es quien la alcanza: le recuerda un día feliz en la playa con sus hijas. Carolyn vuelve en sí y las niñas se salvan. Lorraine vuelve a casa aliviada: su hija, Judy, está bien.