El parto
Evelyn vive con Lee y los niños en una granja en Nueva York. Tras la muerte del menor, Beau, está embarazada otra vez, una decisión arriesgada en un mundo donde un llanto puede ser fatal. Cuando entra en trabajo de parto, está sola en casa. En el sótano pisa un clavo, tira un portarretratos y atrae a una criatura hacia la casa.
Enciende las luces rojas de alerta y distrae a la criatura con el temporizador de cocina, mientras aguanta el dolor sin hacer ruido. Lee y los niños llegan, el bebé nace y todos se esconden en un refugio en el granero. Marcus y Lee lanzan fuegos artificiales lejos de la casa para atraer a la criatura, la señal acordada para que Evelyn pueda dar a luz. Cuando el refugio se inunda y aparece la criatura, Evelyn usa el agua que cae para tapar el sonido del recién nacido. La película termina con ella empuñando la escopeta.