El niño que dibuja
Aidan tiene ocho años y es un niño silencioso. Sus dibujos muestran cosas que nadie le contó, y dice que Samara "no va a parar". Aidan ve la cinta. Desde ese día es el primero en notar que algo anda mal: en la parte final le avisa a su madre que ayudar a Samara fue un error. Al final de la película pregunta a Rachel qué le pasa a quien vea la copia, y ella no responde.