Resumen para recordar
Una mañana cualquiera en la casa de la familia Uchiha, años antes de la serie. Itachi decide preparar el desayuno de su hermano menor y se empeña en hacer el huevo frito perfecto, con la yema en su punto exacto. Se equivoca, lo tira y empieza otra vez, varias veces, con la misma seriedad con la que entrena un jutsu. Sasuke lo mira sin entender tanto esfuerzo por un huevo. Al final, Itachi lo consigue y sirve el plato, pero Sasuke apenas le da importancia. El corto es cómico, aunque está lleno de símbolos: los huevos con dibujo de Sharingan hablan de la relación entre los dos hermanos. Queda la sensación de que había más cariño ahí del que Sasuke notaba.
