Resumen para recordar
Tras tres años jubilado, Bosch vuelve al LAPD, a la unidad de casos sin resolver, otra vez junto a Kiz Rider. El primer caso es la muerte de Rebecca Verloren, de 16 años, en 1988, nunca aclarada. Una prueba de ADN nueva apunta a Roland Mackey, ligado a grupos supremacistas blancos, y surge la hipótesis de que Rebecca, hija de una pareja interracial, murió por eso. Bosch y Rider rehacen la investigación original y tocan heridas raciales de Los Ángeles anteriores al caso Rodney King. El subjefe Irvin Irving espera un error para hundir a Bosch. Al final, una prueba cambia todo, y los dos descubren qué pasó aquella noche y quién fue el responsable.

