Resumen para recordar
Kat y su hermano Daniel se mudan a una casa nueva, y el perro Killer olfatea debajo del fregadero una esponja que se mueve. Es un Grool, una criatura que vive de la mala suerte. Quien lo encuentra no puede deshacerse de él, o muere en un día. Pronto llega la desgracia: el papá de Kat se cae de la escalera después de ver al bicho, y la mala suerte se esparce. Kat intenta enterrarlo, aplastarlo y tirarlo al triturador, pero siempre vuelve. Su amigo Carlo se lo lleva prestado, y unos chicos se lo roban en el parque. Al final, Kat descubre su punto débil: le canta con cariño y lo abraza, y el bicho se encoge hasta quedar como un bulto sin vida. La fiesta dura poco, porque Killer llega con un Lanx, algo todavía peor.

