Del huevo al cielo
El huevo de Saphira lo tenía la elfa Arya, que lo hizo desaparecer antes de que la capturara la Sombra Durza. Aparece en el bosque, donde Eragon lo encuentra. Saphira nace, crece rápido y pronto es lo bastante grande para volar con él en el lomo. Ella misma elige su nombre y le habla a Eragon por telepatía.
Desde el principio, el vínculo va en ambos sentidos. La marca plateada en la mano de Eragon muestra que ella lo eligió, y Saphira no tiene paciencia para sus dudas: sabe que los dos tendrán que crecer juntos, y rápido, porque el rey ya busca el huevo.