El empleo soñado
Millie necesita trabajo para cumplir la condicional, y casi nadie contrata a alguien con una condena por homicidio. Nina Winchester la contrata igual. Su cuarto está en el ático, con la ventana sellada y la puerta que se cierra por fuera.
El trabajo se vuelve una pesadilla. Nina cambia de opinión todo el tiempo, acusa a Millie de cosas que no hizo y hasta denuncia el robo del auto que ella misma le prestó. Cece, la hija, trata a la empleada con desprecio. Andrew, el esposo, es el único amable de la casa. Millie aguanta en silencio, porque un paso en falso puede mandarla de vuelta a la cárcel.