Herido de guerra en Styles
En 1917, Hastings se recupera de una herida de guerra en la mansión de Styles, invitado por su amigo John Cavendish. Cuando la dueña de casa, Emily Inglethorp, muere envenenada, busca a Poirot, que vive en el pueblo con otros refugiados belgas.
Hastings está seguro de quién es el culpable y más de una vez se enoja con el detective, que parece proteger al principal sospechoso. Al final entiende que Poirot iba un paso adelante todo el tiempo.